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Escrito por Moisés Lameiro
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miércoles, 18 de julio de 2007 |
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La Universidad de Oxford ha iniciado ayer un proyecto muy interesante de colaboración de voluntarios a través de internet. En El Tamiz somos fervientes partidarios de la participación de los aficionados y amantes de la ciencia en la investigación científica (aunque sea haciendo “tareas menores”), de modo que te animamos a participar en proyectos de este tipo. Ya hemos hablado hace un par de meses de BOINC, el programa de computación compartida de la Universidad de Berkeley. Pero este nuevo proyecto es diferente. El llamado “Zoo de Galaxias” es un sitio web en el que cualquiera puede registrarse para ayudar a clasificar galaxias. La naturaleza del trabajo a realizar, como podrás ver si le echas un vistazo, hace que el cerebro humano sea la mejor herramienta para ayudar: las distinciones en la clasificación entre, por ejemplo, una galaxia espiral y una elíptica, son suficientemente borrosas como para que un programa de análisis de imágenes tenga problemas, de modo que hace falta hacerlo a mano.
Puede que pienses que no sabes suficiente astronomía para clasificar galaxias, pero lo único que hace falta para ayudar es saber suficiente inglés para registrarse y leer los mensajes. La página está muy bien y te entrena con un tutorial, para después probarte con un pequeño “examen” en el que puedes comprobar si aciertas lo suficiente o no como para participar de verdad. Por si tu inglés está oxidado, básicamente lo que se espera de ti es esto: se te muestra una imagen de una galaxia por clasificar, y hay botones a la derecha con los tipos de galaxia en los que incluirla. Puede ser una galaxia elíptica, la unión de dos galaxias, un objeto desconocido (si no eres capaz de saber de qué tipo es, o si no es una galaxia), una galaxia espiral “de canto”, en el sentido de las agujas del reloj o en sentido contrario a las agujas del reloj. Aunque no he encontrado confirmación, pienso que probablemente el sistema registra la clasificación de cada galaxia por un número determinado de personas y, si el porcentaje suficiente la clasifica igual, se marca la galaxia como perteneciente a ese tipo. ¿Para qué sirve todo esto? Bien, el número de galaxias aún sin clasificar es gigantesco, y conocer cuántas son de cada tipo es una estadística importante para los astrofísicos. Como solemos decir aquí, puede que no cure enfermedades, pero conocer el Universo a nuestro alrededor siempre nos ayuda como especie - nuestra supervivencia está en el conocimiento de todo, no sólo de cosas inmediatamente prácticas. De modo que, si puedes dedicarle unos minutos al día (verás que es muy rápido), puedes poner tu granito de arena en la investigación astronómica. Ojalá surjan más proyectos de este tipo - si es así, desde luego que nos haremos eco de ellos. La página del Zoo de Galaxias, donde puedes leer más, registrarte y participar, es http://galaxyzoo.org. Fuente: El Tamiz |
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Escrito por Moisés Lameiro
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martes, 17 de julio de 2007 |
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EFE Dentro de dos meses viajarán al espacio unos ejemplares 'selectos' de líquenes de las montañas españolas para participar en 'Lithopanspermia', un experimento con el que la Agencia Espacial Europea (ESA) quiere probar si los organismos vivos pueden viajar de un planeta a otro 'a bordo' de meteoritos. Según explicó la investigadora del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y coordinadora del proyecto, Rosa de la Torre, el objetivo es testar experimentalmente la hipótesis de la 'Lithopanspermia', que defiende que los organismos vivos podrían transferirse de un planeta a otro a bordo de meteoritos. Para ello se han diseñado dos experimentos a desarrollar, junto a los de otros investigadores europeos, en el satélite Foton-M3, una nave de la ESA que será lanzada desde la base rusa de Baikonur el próximo 14 de septiembre. El primer experimento se hará en la cápsula Biopan-6, una especie de 'sartén' que expondrá durante 10 días a las muestras al ambiente espacial, para luego poder estudiar su resistencia a la radiación y a otras condiciones extremas del espacio. El segundo ensayo se localizará en el dispositivo 'Stone', donde los líquenes están protegidos por un 'pequeño escudo' para simular las condiciones en las que podrían viajar los seres vivos dentro de un meteorito, y comprobar cómo sería su captura y aterrizaje sobre otro planeta. Sistemas biológicos resistentes Los líquenes, una asociación entre un alga y un hongo, se han seleccionado como modelo de sistema biológico por su gran resistencia, y las muestras se han recogido en la Sierra de Gredos y otras partes del Sistema Central, en Sierra Nevada, en los Alpes Suizos, en el Reino Unido y en el Desierto de Atacama (Chile). De la Torre indicó que este proyecto es la continuación de otros estudios anteriores en el que vienen participando numerosos investigadores, formando un equipo "auténticamente multidisciplinar". Así, por ejemplo, el profesor Leopoldo García Sancho, de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), realizará las medidas fisiológicas; la doctora Carmen Ascaso, del CSIC, y Jacek Wierzchos, de la Universidad de Lleida, los estudios de microscopía electrónica; y las simulaciones 'post-vuelo' correrán a cargo de Gerda Horneck, del Instituto de Medicina Aeroespacial Alemán.
También participan científicos del Centro de Astrobiología de Madrid, de la Facultad de Geología de la UCM, de la Universidad de Düsseldorf, en Alemania, y de la Open University, en Inglaterra. El proyecto 'Lithopanspermia' implica un relativo corto periodo de exposición de las muestras, pero según indicó De la Torre ya se ha empezado a preparar otro experimento complementario donde los líquenes permanecerán año y medio expuestos sobre la Estación Espacial Internacional. Se trata del proyecto 'Life', para el que ya se han recogido las muestras también en el Sistema Central, y se espera que sean lanzadas a finales de este año desde Cabo Cañaveral, en Estados Unidos, para permanecer sobre la plataforma Expose en la zona americana de la estación. Parte de las muestras se expondrán directamente a la intemperie espacial y otra parte, mediante unos filtros, se instalarán en condiciones semejantes a las del planeta Marte |
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Escrito por Moisés Lameiro
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lunes, 16 de julio de 2007 |
- El experimento tendrá lugar en la Academia de Ciencias de Rusia
- La 'tripulación' será de seis personas viviendo bajo los ojos de las cámaras
- Permanecerán confinados durante los 520 días en ese viaje virtual
Más de cinco mil personas han presentado ya su candidatura para participar en un simulacro de vuelo a Marte, que supondrá permanecer encerrado durante 520 días. "Los primeros días fue una locura. Recibíamos por internet unas 50 candidaturas por hora. Ya hemos recibido más de 5.000 demandas y siguen llegando", dijo el responsable de la división de ciencias y aplicaciones de la Agencia Espacial Europea (ESA), Marc Heppener, al dominical 'Journal du Dimanche'. Heppener explicó que el desafío de la misión a Marte -que no tendrá lugar hasta 2030 como pronto-, será tecnológico pero que el éxito de la conquista del Planeta Rojo dependerá del "factor humano". De ahí ese experimento que comenzará en 2008 en Moscú, en instalaciones del Instituto de Problemas Médico-Biológicos (IPMB) de la Academia de Ciencias de Rusia. Después de dos series de test, de 105 días cada uno, en los que cobrarán 120 euros diarios, una 'tripulación' de seis personas -cuatro seleccionadas por el IPMB y dos por la ESA-, permanecerá confinada durante los 520 días de ese viaje 'virtual' en módulos cerrados, sin ventanas, en la capital rusa. Para presentarse como candidato hay que tener entre 25 y 50 años de edad, gozar de buena salud, hablar inglés y manejar el ruso, y tener competencias en medicina, biología, informática o mecánica. Si bien el procedimiento de selección se asemeja al de astronautas, las condiciones físicas serán menos importantes que las psicológicas y la resistencia al estrés. Los 'tripulantes' vivirán en seis módulos bajo los 'ojos' de cámaras, sin intimidad (compartimentos de apenas tres metros cuadrados cerrados por una cortina), con luz y aire artificiales, y comida envasada al vacío como para las misiones espaciales. Para hacer más 'real' el test, se simularán incidentes y alertas. Y para las comunicaciones con el exterior, muy limitadas, habrá que esperar 40 minutos para obtener una respuesta a las preguntas, es decir, el tiempo que tarden las ondas de radio en recorrer la distancia entre Marte y la Tierra. Según informó el IPMB esta semana, voluntarios de 28 países ya han presentado candidaturas y 200 de ellos corresponden a los criterios de selección, entre ellos 19 mujeres. Fuente: Efe |
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